11. Más que Declaraciones


11. Más que declaraciones


El cuarto de interrogatorios, donde trataban de hacer declarar a Makey, poseía una mesa y dos sillas, allí se encontraban también Jay y David Gleeson, un espejo separaba los otros policías en el cuarto continuo, Makey se encontraba sentado, pero muy calmado, aunque no esperaba este golpe de la policía, estaba en mejor posición que Hayes, al menos eso creía él, David se empezaba a desesperar. Comenzó a gritarle a Makey para tratar de hacerlo declarar su culpabilidad en el caso de la muerte de de Adams y Joe, pero Makey se empeñaba en decir que nada sabía de eso que era sólo una manera de vengarse de Hayes, por ello se vistió de los piratas, pero no tenía nada que ver con los incidentes pasados. David apoyó las manos con fuerza en la mesa:
- Sabes que si se te encuentra culpable, pasaras muchos años en la cárcel, se acabó tus días de pillaje y los Hayes también, la droga encontrada en su carro lo enviará varios años a la prisión también.- David  lo hostigaba, sabía que tarde o temprano declararía-  Si decides hablar tu condena será menor y todos nos iremos a la casa.- Makey comenzaba a desesperarse también, aún era algo joven.
-No pueden probarme nada, cualquiera ha podido hacerlo ¿Qué me dices de Bass?- al decir esto lo quedó viendo a los ojos, y pudo darse cuenta que nada sabía. Este descubrimiento lo alegró. Tenía que mantenerse firme y nada pasaría.
-No veo que tiene que ver Bass en todo esto, podemos decir que tú venias custodiando a Hayes y la misma cantidad de tiempo que pase él lo pasaras tú, ¿Qué te parece?- David le guiño el ojo a Jay, y esto enervo a Makey.
-Maldito policía marica, defiendes a Bass, eres un mediocre investigador, no sabes darte cuenta lo que de nada, ni en la ciudad, ni en tu casa,  ni a tus hijos- al decir esto quiso frenarse pero nada podía hacer ya,  David lo tomó de la camisa y lo alzó luego le grito.
-¿Qué tiene que ver Bass con mi hijo? ¿Qué demonios sabes tú?- luego lo tiró y comenzó a golpearlo en el estomago,- responde- Jay salió corriendo y lo paró, pero fue imposible David estaba furioso, la declaración de Makey le había tumbado por completo ¿Qué era eso? Makey riendo dijo:
-Cálmate, eso pregúntaselo a él, a mí no.

Jay al observar lo alterado que estaba Gleeson, puso fin al interrogatorio. Pero una vez sacado a Makey de la sala, la irritación de David no cesaba, Jay trataba de calmarlo pero nada de lo que pudiera decirle lo sacaría del coraje, tendría que ir directamente con Nathan, él le explicaría que lo relacionaba con Bass, los golpes vendrían seguramente de allí, tendría que llegar al fondo.

Salió como un bólido, hasta su casa, telefoneo a Nathan y quedó en encontrarse allá, estacionó el carro y Nathan lo esperaba debajo de la banca ubicada en el frente de su casa.

Nathan  no entendía que podía ser tan importante, su padre pidió hablar urgente, pero a solas, ya se enteraría, David llegó saludándolo, luego se sentó junto a él, él sabía que era inútil esta conversación. Conocía a su hijo y sabía que nunca le diría nada, ya era un hombre y no podía meterse en su vida como antes.

Aunque, claro, Gleeson pensaba que esto era algo diferente. Para él esto se trataba de drogas ,porqué si no, no se explicaba que lo unía a Bass. 
-Hoy en el interrogatorio, salió tú nombre ligado con el de Wade Davis, ¿lo conoces? –preguntó David con mirada inquisitiva.
-Sí, lo conozco de por ahí, pero no sé a qué te refieres- Trato de disimular su impresión pero todo era en vano.
-¿Qué, demonios, te une a él? –dijo secamente.
-¿Me éstas interrogando? porque si es así vamos al departamento de policía, aún cuando te digo que no estoy en drogas – añadió Nathan visiblemente molesto por el acoso al que era expuesto.
-Ya veo que es inútil ¿Te parece que vaya con él?- dijo Gleeson
-Por mi haz lo que quieras- se paró a acomodar sus maletas en sus casa, esa conversación había abierto un hueco entre los dos que nunca se cerraría y lo mejor era que él se fuera de la casa de sus padres.

 Gleeson se calmó y lo pensó bien era indiscutible que nunca debió desconfiar en su hijo, era un deportista y sabía cómo luchar con eso, pero ¿Por qué esa negativa a decir el porqué de los golpes? No entendía nada, ya se esclarecería.

La noticia se corría por toda ciudad, la caída de los dos principales distribuidores de droga de la zona, era un “boom” que no podía pasar por alto, lo comentarios apuntaban a quién ocuparía sus puesto, ya todos sabían más o menos que pasó, claro aumentado un poco por las especulaciones, se hablaba de Makey como autor de la muerte de Joe y Adams y los robos hechos y a Hayes de las valijas con drogas que traía consigo.

En las guaridas los integrantes de ambas bandas también se hacían la misma pregunta, un mercado que quedo desprotegido, la posición de nuevos jefes tenía que hacerse ya, cualquier titubeo representaría la pérdida del territorio. El grupo de Makey se reunió esa misma mañana, trataban de buscar salida a los reveses, seis de sus mejores hombres, entre ellos el mismo Makey estaban en la cárcel y aparentemente por mucho tiempo, él que estuvieran vestido de piratas de calles era un hecho que no ayudaba, según publicaban los periódicos aún no habían llegado a nada concreto, aunque de esto seguro le esperarían varios años.

En la casa de Bass las cosas eran muy diferentes, todos saltaban y hacían llamadas  para agilizar sus contactos, con los dos hombres más importantes fuera del negocio podrían ingresar a este lucrativo negocio sin nada que temer, Bass estaba sentado en una mesa colocada cerca de la piscina y hablaba con John, Mod y el primo de Joe, les explicaba que tendrían que ponerse en contacto con el resto de las dos bandas para poder apoderarse del territorio, juntos controlarían toda la ciudad.

Todos estuvieron de acuerdo, a excepción   de John; no le gustaba arriesgar  lo que habían conseguido estos últimos meses en el taller por ese impreciso negocio, además aún no estaban seguros de nada. Pero no opinaba, sólo movía la cabeza de lado a lado. Esto por supuesto que inquietaba a Bass, no entendía la actitud de John, quería contar con su total aprobación y entusiasmo, entonces le preguntó:
-No entiendo que te preocupa John, pensé que serias el primero en apoyar todo este plan.
-Permite ser un tanto escéptico, no creo que debamos perder lo ganado en el  taller, que bastante nos ha costado por esta aventura- Bass le contestó con su ya acostumbrado gesto de desprecio.
- Hasss, puras boberías, este negocio era lo que estábamos buscando y con ello  seremos respectados en la ciudad, el que esos dos salieran del juego es un regalo hecho por Dios- luego dejo de hablar con John y se puso a planear como sería la conquista del territorio con Mod y el primo de Joe. El plan era sencillo primero se entrevistaría con los distribuidores principales de cada banda, le ofrecerían buen dinero y una buena comisión, no podrían negarse, luego confrontarían a los nuevos jefes, pero eso era ya un hecho, Mod se ocuparía de la parte sur, donde estaba los muelles y John hablaría con los del norte para una reunión  que solidificaría el plan de Bass.

En la noche así lo hicieron, todo salió muy bien y los cuatro principales distribuidores estaban en casa de Bass, dos días después de la captura de Makey y Hayes Black, la casa era fuertemente custodiada por los nuevos reclutas de la fuerza de Bass, una mesa en el medio de la casa servía de sala de reunión, Bass los esperaba sentado en el extremo principal de la mesa, detrás de él se encontraban sentados Mod  y el Brujo.

Al momento de llegar los distribuidores, se sintieron algo incomodo, luego que Bass le explicó de manera sencilla su plan para ocupar la región, a todos gustó. Se quedarían con sus respectivos territorios sólo que tendrían nuevo jefe, las ganancias serian buenas y de Makey y Hayes ni hablar, todos brindaron y sellaron el trato, la tranquilidad volvería a la ciudad, pero esperaban de ellos la máxima colaboración sobre todo mucha discreción.

Al día siguiente de la importante reunión, el comentario estaba, de boca en boca, en todos los bares de la ciudad, la localidad de Albany tiene nuevo jefe de cártel, todos los consumidores comentaban la noticia, lo de captura de hace días era historia, la mercancía nueva introducida en la ciudad corrió como pólvora, la ciudad estaba de fiesta y sólo era el primer día del nuevo imperio, la policía detuvo a varios jóvenes con presunta droga, la ciudad bullía y la policía conocería quien era el nuevo hombre de la droga.

Para Makey en la cárcel las cosas no fueron del todo bien, primeramente por tener a sus mejores hombres junto a él, segundo las noticias ya habían traspasados la paredes de la policía, dentro de su cerda maldecía y juraba venganza, pero poco podía hacer, por medio de su abogado mando a llamar a varios de sus secuaces; sin embargo, tampoco esto resultó, las playas, lugares públicos, bares y demás locales estaban ya fuera de su poder, su imperio se desmoronaba dejando en su lugar sangre oxigenada con mejores ideas de expansión y distribución.

Los interrogatorios hacía los dos sospechosos poco avanzaban, los agentes de policía necesitarían más tiempo para llegar a cualquier punto, lo único que quedaba era esperar el juicio, pero para ello también faltaría mucho tiempo. David Gleeson, en concordancia con sus ideales, trataba detener la guerra que habían propiciado los dos bandos, hasta que la fuerza de los dos indiciados quedara disminuida. Makey  aún tenían simpatizantes,  que lo visitaban a diario, no obstante, su aspecto durante estas visitas no era de los más alentador, sabía que estaba perdido. Y poco se desmoronaba, grandes ojeras adornaban su cara.

De todos los visitantes, que a diario veían a  Makey, él que más inquietaba a Gleeson era  un joven de mirada demencial apodado “Las Cuatro Caras”, no era de la ciudad, usaba el pelo muy corto y parecía estar todo el tiempo drogado, Jay hacía bromas acerca de aplicarles la prueba  antidoping,  llegaba a la sala de visita e informaba al reo cosas que ellos no podían entender, hablaban de nuevo control, palabra que ponía violento a Makey, algunas veces tenía tales reacciones que debían terminar la visita.

Jay un día decidió seguirlo y lo llevó hasta los muelles, pero entre la maraña de casas lo perdió.

…-Esta es una ciudad pequeña, Makey- decía Gleeson a un destruido Makey, sentado en la sala de declaraciones- tú no saldrás de aquí, y ya tú territorio tiene otro dueño.- Makey lo miró con mirada desafiante y un poco burlesca. Mirada que molestaba a David, presentía que sabía algo que él desconocía.
-¿Sabes quién está a cargo de todo ahora?-  preguntó Makey.
- No sé de que hablas. No me interesa - respondió David Gleeson- él igual que tú también caerá.
-Pues a ti, especialmente debería importarte-dijo Makey, señalándolo- no te gustaría que se sepa ciertas cosas que tú desconoces- Y soltó una risa. David Gleeson, se percató que hablaba de Nathan, con esto le había atacado los días que había durado el interrogatorio, Jay lo sujetó de nuevo y el interrogatorio terminó.

Jay estaba sentado en la oficina con un David visiblemente alterado, Jay quería no llegar al comentario, pero tuvo que hacerlo.
-¿Hablaste con Nathan?
-Ya lo hice pero nada me dijo, ahora está en Sydney por unas competencias, se que algo pasa, su temperamento a cambiado, está más distante y más mal humorado, antes de irse se mudo a una casa cercana a la nuestra, se que algo le pasa- dijo Gleeson consternado.
-¿Y si te llegaras hasta Bass? quizás si lo amenazas el podrá decírtelo, ¿Sabías que es nuevo Rey de la droga? – Gleeson se quedo agitado, era cierto que los métodos de Jay le parecían un poco radicales y más de una vez lo metieron en aprietos, pero sentía que esta vez tenía razón, necesitaba conocer la verdad, los cambios de Nathan eran demasiados drásticos, inclusive había descuidado su forma de vivir, tomo un lápiz y anotó la nueva dirección de Bass, necesitaba hacer esa visita.

En verdad era una casa grande según lo pudo notar Gleeson, desde la puerta se veía al fondo una gran piscina, tocó varias veces  y Bass salió aún con los ojos hinchados de dormir, éste al ver a Gleeson parado en la puerta se asombró. Le abrió la puerta y lo invitó a pasar, no traía una muy buena cara, lo condujo hasta la sala y allí se sentó con él.
-Usted dirá, a que debo esta visita,  me imagino que será asuntos oficiales- dijo Bass. 
-Te equivocas esta vez, quiero que hablemos de Nathan-  al decir esto, Bass se quedo paralizado, su mente comenzó a volar, no era alguien de pensamiento frió, se puso nervioso y contestó.
-¿Quiere usted que yo hable sobre su hijo?, de todas las cosas extrañas esa se lleva el premio, ¿Qué tengo yo que hablar sobre su hijo?- ya nada pudo hacer, Gleeson se dio cuenta del nerviosismo de Bass, sabía que algo ocultaba.
-Lo sé todo- dijo Gleeson tratando de sacarle información a Bass. Éste pensó que David Gleeson lo sabía de alguna forma.
-Y sí es así, qué importancia tiene, ya creo que es bastante grande para decidir por sí mismo- Bass mordió el anzuelo, Gleeson quedo estupefacto. La reacción fue saltar sobre Bass, y darle golpes, Bass esquivó algunos pero luego los dos cayeron al suelo.
-Deja a mí hijo, maldito-  gritaba David Gleeson, El Brujo escuchó los golpes y salió a separa a los púgiles.
-Deténganse- esputó y tomó a Gleeson por los brazos inmovilizándolo.- ¿Qué les pasa están loco? – gritaba John, Gleeson se detuvo y John lo soltó, luego con el dedo señaló a Bass.
-No te vuelvas a acercar a mi hijo o te mató, entiendes, maldito hijo de puta- Gleeson se arregló un poco la camisa, posteriormente,  se marchó. El Brujo preguntó.
-¿Qué es todo esto?-
-Hasss, no es asuntó tuyo, quédate quieto, yo lo resolveré- dijo Bass y caminó hasta su moto, saliendo a toda velocidad. Para John era otra prueba de lo que había pensado, ya para él no había duda de esto.

John se sentó ante la gran piscina y recordó toda su vida  alrededor de este personaje que había llegado a convertirse en todo para ellos, desde que lo salvó del suicidio hasta ahora, pasaron muchas cosas, pero esto era totalmente nuevo, nunca vio inclinaciones de Bass de ese tipo, desde que lo conoció fue popular con las mujeres, tuvo muchas y con todas era un triunfador; así que esperaba que esto fuera un devaneo, que pronto seria olvidado, aunque la lucha de hoy no dejaba nada claro, lo que no tenía duda era que algo sabía Gleeson para venir a golpearlo.

Sentía que debía confiar en alguien. No podía contárselo a Mod, debía guardar este secreto para evitar que lo que hasta ahora había formado se destruyera, si bien al principio tenía miedo, con las ventas de la droga sus ingresos eran ahora superiores a lo que simplemente soñó, tenía que esperar a ver qué sucedía. Apreciaba a Bass y haría todo lo necesario para “componer la situación”.

En la noche Bass  no regresaba, Mod llegó con el primo de Joe y se pusieron a tomar. Durante la noche John estuvo callado, en vista de esto a Mod no se le ocurrió sino decir que seguramente era una epidemia de aletargamiento, primero Bass ahora John, bromeó, a la media noche llegó Bass acompañado de Kim, era un alivio para John que ya la situación le incomodaba, se levantó de súbito y  trajo cervezas para todos, tomó  la suya y la levantó por un brindis.
-Brindó porque pronto se vea cristalizado el matrimonio entre Kim y Bass- todos rieron pero nadie entendió el porqué de tan extraño brindis, estuvieron tomando hasta la muy entrada la noche. Bass no hablaba, su estado de ánimo se mantenía sombrío.  

III

Nathan estuvo en las competencias, estaba feliz, obtuvo muy buenos puestos en cada una de las competencias que participaba, a Darren le agradó esta actitud, lo veía tal como lo avía conocido, su antigua rivalidad, ahora que eran amigos había cambiado; aunque seguían compitiendo entre ellos, esperaban dar lo mejor sin odiarse entre sí, esto gustó también a Nathan, estuvieron varios días en Sydney.

Durante todo este tiempo en la ciudad, el papá de Nathan no dejó de llamarlo ni un solo día, cosa que extrañaba mucho a Nathan, y mucho más cuando supo, por su hermano, que su padre había sido golpeado por un maleante, inmediatamente pensó en Bass, estaba aún a días de terminar la competencia, así que esperaba acabar para irse lo más rápido posible, temía que su padre hubiese descubierto su relación con Bass. Ese día pasó intranquilo no podía preguntar al papá lo sucedido y este tampoco le decía nada. Pensó en llamar a Bass pero sedetuvo, sabía que no le iba a gustar  nada su llamada.

Nathan como pudo esa noche se deshizo de Darren, caminó por la bahía de Sydney, en la noche era un hermoso lugar,  tiene una amplia acera que lo bordea, el piso de esta un mosaico muy bonito de losetas, el sitio es intercalado por venta ambulantes de comidas,  desde donde estaba se veía el palacio de la opera y otras edificaciones como el Sydney Harbour Bridge, un majestuoso puente que comunica la orilla norte con otros puntos importantes de la ciudad, es un fastuoso arco que en la noche se ilumina aumentando la belleza de la bahía. Sin querer Nathan se encontró pensando en Bass,  no sabía hacía donde iba su relación con él, no sabía que esperar de eso, lo extrañaba, quería que estuviera con él en ese momento, pero claro, seguro hubiese salido con uno de “Hasss”, ante cualquier comentario que él hubiese dicho. De esto se rió.

La mañana siguiente eran las competencias el deportivo de Sydney estaban a reventar. Las preliminares no enfrentaron a Darren y Nathan, en la selección de Nathan estaba reñida, Nathan ocupaba los puestos centrales, dieron la partida  y tuvo una muy mala salida quedando en los últimos puestos, pero luego fue descontando a medida que hacía las piscina, faltando pocos minutos su mano tocó la pared final, todos estaban a la expectativa de ver la pizarra, la tención crecía,  su más cercano competidor un estadounidense,  colocado justo a su lado, cuando por fin salió el resultado las tribunas se alzaron, por muy poco el competidor de Australia había alcanzado el primer puesto y su clasificación a la ronda final.

Para Darren las cosas fueron más fáciles llegando adelante por pocos metros, en los parlantes se escuchaba la más reciente amistad entre los dos orgullos de la natación australiana, en las duchas hablaba Darren y Nathan. Conversaban sobre cosas técnicas, a su lado varios estadounídenses, un sudafricano, un español también estaba entre los favoritos, pero nadie se atrevía a un análisis de los posibles ganadores, cualquiera podía ocupar ese puesto. Nathan competía con los bañadores largos que se puso cuando fue golpeado por Bass, los recuerdos volvieron a su mente, se puso un poco cabizbajo, pero luego se repuso, tenía que concentrarse.
     
La clasificación sacó sólo a los mejores, Darren ocupó uno de los puestos centrales; pero para Nathan, debido a lo deficiente de su actuación, era relegado a un octavo puesto; no podía pararse por eso. Fueron presentados uno a uno los competidores, desde el puesto uno al puesto ocho, que reventó aplausos de los asistentes, los cuales aupaban el nombre de sus héroes locales, todos los competidores hacían ejercicios de estiramientos, limpiaban los lentes en la piscina, cualquier cosa que les permitiese calmarse, Phelps llevaba su chaqueta de la suerte, tenía varios parches con diferentes dibujos alegóricos a varias cosas, desde extraterrestres hasta una bandera pirata, a los lados del cierre su nombre en letras grandes, a diferencia de Nathan, llevaba un bañador de tipo más bien convencional de color negro.

Al igual que todos trataba de relajarse. La competencia era de ochocientos metros, cuatro piscina de cincuentas metros, al darse la partida, fue Nathan quien salió adelantado, haciendo que nuevo los competidores volvieran a montarse.

De nuevo en sus puestos de salidas y ya en posición se dio la salida y los competidores salieron, todos querían los primeros lugares, la primera vuelta dejó a Sudáfrica en franca lucha con Darren, luego la segunda y la tercera también se mantuvo la lucha, Nathan no podía tener la altura de competencia, se esforzó y ya en la última piscina  su puesto era el tercero, Darren fue descendiendo hasta llegar a puesto número cuarto, al terminar la competencia, la llegada estuvo realmente cerrada, dejando a los competidores nerviosos por la llegada, la mano del Sudafricano se alzo, seguida por la de Nathan, había tenido un muy respetable segundo lugar en un día que para él se había convertido en una pesadilla, Darren no entró al podio pero igual felicitó a su compañero. Al estar en el podio Nathan sólo pensaba en regresar a Albany.   

En Albany, Gleeson seguía con el interrogatorio a Makey, esperaba que en cualquier momento soltará lo que supiera de Bass, lo atormentaba con la nueva posición de Bass dentro de la venta de drogas, todos los lujos que había obtenido Bass y cada día que pasaba aumentaba más. Makey comenzó a desesperarse, tarde comprendió la trampa de Bass, sabía que estaba detrás de todo, de los Piratas de la Carretera, del robo de la droga, inclusive le extrañó lo pronto que todos sus amigos le dieron la espalda, esto seguramente llevaba meses, pero que estúpido fue, se decía. Inclusive él que lo encontrará con el hijo de Gleeson era un verdadero golpe de suerte, porque sí le decía lo de su hijo lo tendría sobornado, por poco también lo ayuda en esto.
-Maldita sabandija- gritaba Makey en su celda, era inútil hacer nada contra él, se posesionó del mercado de Albany.  Ni él ni Hayes podrían ya evitarlo, sus compañeros lo traicionaron ante esta nueva organización.  El juicio seria dentro de poco y todo acabaría, sus días de gloria quedaron sepultados ante la trampa de Bass, tendría que salir de ahí sólo para vengarse. 

 Dos semanas pasaron desde la captura de los dos líderes, y las cosas para Bass no podían estar mejor, había organizado los dos sectores con ayuda de John y Mod, quienes resultaron muy sagaces para este tipo de negocio, ganó rápidamente muchos amigos, primordialmente, por su manera de tratar los distribuidores, inclusive daba regalías, la casa también se vio mejorada ante la mirada atónita de la ciudad. El taller creció en clientes de varias partes del país, ningún otro incidente se había producido.

Bass acudía  al local de Tom, a jugar pool, siempre acompañado del Brujo y Mod, quienes no lo dejaban, sobre todo John quien lo seguía en cada paso, aunque su comportamiento hacia él desmejoró mucho, y así lo notaba Bass, Kim lo acompañaba en algunas ocasiones, también otras chicas lo rodeaban, John siempre le mandaba las mejores a Bass y siempre respondía, a medida que los días pasaban su actitud hacia Bass se calmó. Por el primo de Joe se enteró que Nathan Gleeson hacía una gira por las principales ciudades de Australia, debido al excelente desempeño que tuvo en Sydney, un mes lo tendría fuera de la ciudad. Bass quizás ya se había olvidado, o tal vez estaba exagerando, era seguro, no pasaba nada.

Una mañana el Brujo se decidió a visitar a Makey a la cárcel, al principio se negó a recibirlo, luego lo aceptó. La sala de visita parecía más un comedor de escuela que una sala de reclusorio, dos líneas de mesas giraban alrededor de la sala, varias personas hablaban con los reos, entre ellos el Brujo con sus gafas y Makey.
-¿Qué quieres? ¿Te mandó Bass?- preguntó Makey algo alterado, estaba en la penitenciaria, ya poco le importaba su antigua vida.

-¿Quiero pedirte que me aclares algo que dijiste?- le preguntó el Brujo con mirada inquisitiva. Makey supo lo que quería saber; pero dejo que fuera él que lo preguntara.
- ¿Cuando dijiste que Bass mantenía relaciones con una celebridad a quien te referías?- al decir esto el Brujo esperaba que Makey lo negara, pero no fue así.
-¿Sabes que Bass es bisexual? se acuesta con el hijo de David Gleeson- se reía mientras decía esto –Me es penoso que mi puesto lo ocupara un marica, pero no te preocupes no diré nada, me interesa que él esté ahí, yo pasaré mucho tiempo aquí, así como veras, no quise acusarlo con David Gleeson que seguramente lo mataría si sabe que se folla a su hijito…- su risa se hizo más molesta y aguda.     
-Maldición- el Brujo golpeó con furia la mesa, haciendo que los guardias llamaran su atención, se disculpó y continuó hablando con Makey- ¿No puede haber un error en esto?
-Se cómo te sientes- respondió Makey- pero estuve todo el tiempo en el trailer mientras tuvieron relaciones y créeme eran dos hombres enamorados. Me dio un poco de asco, pero es una realidad- El Brujo abandonó la penitenciaria apesadumbrado, consideraba a Bass su mejor amigo.

Montado en su carro reflexionaba sobre todo, se decidió a conseguir que se casará con Kim, no lo dejaría caer, tendría que salvarlo, veía pasar la ciudad por su lado, las casas, el puerto y allá a lo lejos el mirador de la ciudad; al atardecer  llegó hasta el taller, allí se encontraba Bass, estaba algo molesto, un poco más que toda la semana, John sabía que era porque Nathan no regresaba de su gira, había pasado ya casi un mes desde su ida. Mod también se encontraba allí, John lo llamó a parte para hablar con él, a Mod esto le extraño, no era un tipo de mucho hablar.
-Quisiera hablar contigo, ¿podemos vernos en media hora en el faro?- preguntó susurrando John “el Brujo”. Esto extraño más a Mod.
-Está bien- le dijo también en voz baja - iré con Bass.
-No tú solo- dijo esto y salió en su carro, Mod también salió en su moto, estaba intrigado por lo que tendría que decir John y sobre todo a espaldas de Bass. Mod sabía que John le sería siempre fiel a Bass, pero esta mañana no conocía a donde había salido, Personas dijo que fue a ver a Makey a la penitenciaria y ahora esto, ¿qué demonios sucede?

Al llegar encontró al Brujo sentado en el malecón, tenía una franela roja y su pantalón de camúflame militar. Fumaba un cigarrillo, esto le ayudaría a hablar. Mod se sentó y le pedio la colilla y pronto los dos estuvieron drogados.
- Hoy hable con Makey, Bass esta en problemas.
-No necesito saber nada que pueda decir esa mierda de Bass y tú deberías hacer lo mismo, te engatusará, le fregamos en negocio y no sabe como vengarse, tal vez quiera usarte y no te das cuenta- le gritó Mod que no quería seguir la conversación, se levantó y dejo a el Brujo sentado en el malecón. Quizás fue mejor así, se dijo, prefirió no contarle nada a Mod, tendría que actual solo. Mod por su parte desde ese día comenzó a desconfiar del Brujo, no tenía idea que podía hacer y si estaba en contra de Bass. El poder hacía estragos en todos. La desconfianza se sembraba.




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